Cuando llegues hasta el umbral de un Albergue
de peregrinos tradicional (de Donativo),
has de ser consciente del espíritu que habita en ellos.
Un templo donde habita nuestro Espíritu del Camino.
 
Este tipo de albergues antes llamados hospitales de peregrinos
solo son posible gracias a la infinita generosidad
de unos pocos, que concienciados
dan mas valor al ser que al tener.

Los guardianes de este espíritu y su filosofia
son los hospitaleros voluntarios,
generosos peregrinos que dedican su tiempo y esfuerzo
a atender a los peregrinos que lo necesitan.

Ten presente que el donativo
no es una limosna,
ya que nada se te pide sino que se te da.
Ofrecer tu donativo es una muestra de agradecimiento,
un vinculo creado por el cariño y hospitalidad recibida.

En tí está ser agradecido.
Recordemos el refrán «Ser agradecido es de bien nacido».
La hospitalidad tradicional nace de la generosidad desinteresada,
del compromiso hacia los demás.
En nosotros está que esta hospitalidad
y sus principios prevalezcan en el tiempo.
Para mantener vivo estos valores solo hay un modo,
compromiso.

Ser agradecido es una virtud,
el mejor modo de demostrar tu generosidad
es contribuir a que esta hospitalidad tradicional
pueda continuar siendo recibida por otros.
 
Ten presente que gracias a que otro peregrino ayer
fue agradecido y generoso dejando su donativo,
tu podrás disfrutar hoy de un refugio
donde descansar y ser atendidos
como peregrino y no como cliente.

Si te consideras un buen peregrino
abrazas sus valores.
Está en ti que esta hermosa tradición
y nuestros valores jacobeos no se pierdan.
 
Peregrino, muéstrate siempre generoso
con lo que recibes en el Camino.

Se consciente, estos albergues tradicionales
no se alimentan del aire,
de ti depende en gran  parte su continuidad.

Piensa en los demás con generosidad,
al hacerlo lo estarás haciendo contigo mismo.

 

Se peregrino siempre
¡¡ Más allá, Más arriba, Santiago !!

BUEN CAMINO